jueves, 12 de diciembre de 2013

¿ESTÁS AHÍ, MADRE?






¿Estás ahí madre?


¿Estás ahí madre,
donde te fuiste
para esperarme?

¿Sigues dormida
en ese corazón
que ayer reía?

¿Tu sentimiento
a calmar penas
sigue viniendo?

¿Aún tus ojos
andan dormidos
por mis recodos?

¿Y esas, tus manos
nobles, insisten
en secar llantos?

¿Sigue tu aliento
soplando briznas
de fe en el tiempo?

¿Es tu dulzura
la miel aquella
de amor y azúcar?

Y tu voz, madre,
¿aún me la guardas
para más tarde?

¿Sigues conmigo,
diciendo ausente
que no te has ido?

¡Mi pecho arde
por ir a verte…!
¿Estás ahí madre?


domingo, 1 de diciembre de 2013

GALATEA






GALATEA

Igual que reina celeste te ves idolatrada
por quien con su imaginación te cincelase
pulida, alabastrina cual la más bella frase
que nunca pudo ser escrita ni pensada.

Mas, tras los senos que, invictos, dicen “ven”
cualquier canto de tu alma es vanidad
reposada en la más infausta trinidad,
engarce de altivez, falso pudor, desdén…

Transporta tu figura la etérea dimensión
Donde esculpida de primores alardea
gracias al caprichoso cincel de Pigmalión.

Y pues que la terneza de tu imagen se recrea
en deseo imposible de encenderte el corazón,
pido a Venus te vuelva marfileña Galatea.

Pido a Venus te convierta en figura de marfil
pues eso ser mereces, ausente en la belleza,
sin luz en la mirada, sin gesto en el perfil.

Mujer hecha de encantos pieza a pieza
con todo el atractivo externo de un pensil
que vetase el flirteo al rubor de la cereza.

Vas de diosa, mujer, paseando por la vida
igual que transitases por una pasarela
en la que tus pasos sugiriesen otra estela
de una pose eterna, callada, adormecida….

Vas de diosa, mujer, arrogante diva casta,
culpa del ensamblaje natural de ese diseño
que espantase en los rigores de tu ensueño
a la mirada pura y al pudor iconoclasta.

Venus te torne granítica figura
como lección a tanta altanería,
mármol, granito, alabastro…roca fría
donde quede cristalizada tu hermosura.

Que duerman en la piedra tus delicias
porque ésta las muestre y atesore
lo mismo que aprisione tus desdenes.

Y en ella, tras un hielo de falsas impudicias,
petrificado quede todo aquello que enamore
y desaparecidos sean tus lánguidos satenes.

Tan cierta fuera la importancia de ese vaho venusino
como enmudece al día, cada ocaso, el soplo vespertino.

Belleza, entonces, seducida, inerte, inamovible,
inánime, por una vez postrada al sentimiento
de quien a cada instante, amoroso ceniciento,
buscó tus ojos y tu alma sabiéndolo imposible.

Y cuando el tiempo cruce varias primaveras,
después que una tras otra te hayan visitado
vistiéndose en tu entorno de gratos esplendores,
volveré a intentar enamorarte, que me quieras,
pidiéndole a la diosa el mismo soplo musitado
con que impelida fuiste a tus patios interiores.

Ni una cosa más pediré a Venus, sólo eso,
tras haber dado a tu pétrea figura un casto beso.

Así tu piel será de nuevo suave terciopelo
y tus bellos ojos mirarán ahora seducidos
por el calor del beso, y armónicos latidos
del violín del corazón musicarán el cielo.



miércoles, 20 de noviembre de 2013

VERSOS ESCONDIDOS










Versos escondidos




El sótano dormido tras la luz y el tiempo
lleva décadas que habita tapizado en polvo.
Ni el ruido hasta allí baja, y un vahído rojo
que lo envuelve, exhala soledad, desabrimiento.

Un cofre adusto en su letargo lo acompaña,
eternamente insomne tras su presencia taciturna.
Ajados pergaminos en su interior disfrutan
de guardar mil poemas que en el olvido vagan.

Poemas centenarios advertidos por nadie
o quizás solamente por una pluma de ave
que jugó con la tinta escrita en cada estrofa.

Ignorados sonetos encendidos por un soplo
dispuesto, egoísta, a dejarlos solos al antojo
del tedio y del silencio en donde moran.

¿Y qué importa?, podría decirse al pensar en ellos.
Pero, ¡Santo Dios!… ¿y si son bellos?




domingo, 17 de noviembre de 2013

LA OFERTA PRIMITIVA







La oferta primitiva



Apoyada pensativa en la pared
sugerente, encendida, invitadora...
mirando sin mirar, el cuerpo escora,
obstinada en no mostrarlo a su merced.

Cabellos y ojos negros, blanco pecho
de respirar ansioso en su flirteo
por hacer al varón incauto reo
del vicio de la carne y su provecho.

Es su faz distraída una llamada
de acuerdo con la raja de su falda;
un fatuo señuelo que se salda
con una rosa abierta, flor licuada.

No es del todo amor, es placer, pero
sí amor que se compra con dinero.


martes, 12 de noviembre de 2013

LA MENTIRA







La mentira

No vi el ataque, pues me cogió de espalda,
mientras con la vida charlaba y sonreía,
no advertí que la figura electa fue la mía
cuando quieta retaba al aire cual giralda.

De tus ramas y tus flores pendía luminosa
la enjambrazón de colores con la dieta
de perfumes que pintan a la rosa de violeta
y tejen de olores violeta al tinte de la rosa.

No supe ver el filo de la daga, ni un destello
gentil llamó a la puerta desde donde mira
ahora el sentimiento con el agua al cuello.

Punta acerada que la senda de una espira
va agostando un corazón que lleva el sello
de tu aliento sorprendido en la mentira.



sábado, 9 de noviembre de 2013

SONRISA INFANTIL








Sonrisa infantil



Los encantos sedeños que florecen
cada día en su epidermis timorata
reflejando la pureza de su estampa,
en clamores admirados se convierten.

Largueza de un año, o de dos, que juega
a la vida, pero a la vida inmaculada,
esa en que la joven infancia se retrata
con enfoques de virtud, fotos de seda.

La cara de dos años regala la sonrisa
carente de reverso. Es la faz del querube,
es el cuerpo femenino sin las ubres
propuestas al ordeño de afanes y ceniza.

Es el retrato del lugar donde frecuenta
pasear la ignífera verdad en que gravita
el don de esa inocencia que se olvida
de abrirle a la razón ninguna puerta.

Infancia de la infancia, simple asalto
de lo opuesto a cuanto luego se perpetre.
Inocencia despierta, adormecido vientre
que olvidará poco a poco su remanso.

Es la virginidad del laxo pensamiento
que en sueños ignora al llanto o la sonrisa,
dos únicas certezas que aún así palpitan
larvadas en otras prendidas en inviernos.

La mejor cara de la bondad de la belleza
vive en la sonrisa de un niño balbuceante,
ese gesto infantil, apacible, que más tarde
la vida hará de él y su destino, presa.

Tan suave se advierte el arrebol de esta criatura
y es tan apresurada y frustrante su mudanza,
que Natura, sin admitir, por eso, que fracasa
en su orden infalible, al menos parece que lo duda.



lunes, 4 de noviembre de 2013

AÑORANZA








Añoranza


No sucedió ni ayer ni esta mañana;
años muchos pasaron desde aquello
que una vez viví y lleva el sello
de una noche solitaria allá en La Habana.

Un lustro o más corriera desde el día
en que un vértigo furioso traspasase
una noche en que la luna con su fase
más oscura me ungió en melancolía.

Triste andaba, lejos de mi tierra amada,
dolía el deseo… por tiempo y por distancia,
caminaba a solas, advirtiendo cómo escancia
la añoranza el amargor de su estocada.

Luego, se apagó la tristeza, porque un simple
inesperado gemir, grueso y sonoro
embistió mi alma con ímpetu de toro,
por el simple arrullo de las notas de un timple.

Siguiendo su llamada corrí por otras vías
dormidas y oscuras en la noche terca,
cada vez más alto, cada vez más cerca
de un brillo de isas, mazurcas y folías.

Agitado paré entre dos esquinas,
allí donde era llamado por las cuerdas.
Vi unas manos viejas, calmosas y lerdas
tejiéndolas en coplas nocturninas.

Mis ojos volaron al timple, sus notas oílas
con el corazón enamorado, estremecido...
El tocador paró un instante y me habló al oído:
Se ve que eres canario; se mojan tus pupilas.”

Justo hasta ese instante nunca supe cuánto
de dulce puede haber detrás del llanto.

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA MIRADA Y EL DESEO








La mirada y el deseo





No parece ser el silencio divertido,

pero engaña. Es ameno y elocuente,

muestra el gesto de un vigor enternecido

sin seña y sin palabra, gestual puente.



Pero ha de saberse que si impera

con voces inaudibles y precisas

su conducta trenzada y carcelera,

se auguran cantos y olfatean brisas.



¡Cuántas frases bellas entonan los ojos

cuando los labios, cautos, nada dicen!

Letrillas susurrantes que buscan desalojos

en las ansias antes de que cautericen.



Díjelas en silencio, con la mirada

puesta en la suya; mostré el imperio

de mi anhelo y advertí su espada

con hoja sigilosa y filo de misterio.



Balbuceé amor, lujuria, afán,

entretejiendo mil olientes retahílas

de néctares pensados que se van

volando ansiosos en pos de las pupilas.



Y el ansia sometida al hábil verbo

rindió presto sus pudores femeniles.

Vuelvo a entrar en los ojos, donde observo

que ahora queman como férvidos candiles.



Ya no sólo me atiende, me contesta

la mirada febril, ardiente me sugiere

que la ropa toda que llevamos puesta

donde aligerarse, a escondidas, quiere.



                                                                 

viernes, 1 de noviembre de 2013

DELANTE DE TU PUERTA PASO. ..







DELANTE DE TU PUERTA PASO…

Delante de tu puerta paso
cada día.
Ando ante ella al ocaso
como al despuntar del cielo.
En una hora el anhelo
a que sonría
con gentileza me exhorta,
mientras a otra le importa
mi agonía.
Que es la puerta de tu casa
por donde el recuerdo pasa,
donde se duermen los llantos.
Por eso en callados cantos
mi voz reza.
Por eso esta alma triste
que a desperezar resiste,
despereza.
Y tantas veces paseo
ante ella,
que aún no viéndote, te veo
en volandas de la prisa
por llevarse la sonrisa
de tu estrella...
Aunque no iré por ahora
donde estás,
me duele andar donde mora
con euforia el desaliento
que áspero regala el viento
donde más.
Iré a verte cuando muera.
Te lo digo
desde la ilusión que espera
olvidarme de tu puerta
siempre cerrada y abierta
cual castigo.
Delante de tu puerta paso
con mi cielo
en el umbral del ocaso,
pensando ya en la visita
que enamorada me invita
al consuelo.
Y el mañana pronto será hoy.
Y el hoy pasará al eternamente.
Hoy, que vas colgada de mi mente,
mañana, en la que esperas donde voy.
Vete haciendo, amor, un breve espacio
en la tierra que me tienes reservada.
A tu lado estaré, no tardo nada,
que apresurado voy, yendo despacio.